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  • Sebastián Rodríguez

Wiranda Johansen derrama un pop que traspasa la pantalla


Wiranda muestra, hace una exposición del goce, de la apertura de un cuerpo que habla con espíritu y firmeza sobre lo incierto. Sus melodías, la búsqueda de sonído físico y técnico logra en lo formal hacer mella de una idea musical que funciona por todos lados. Rompe los esquemas, y con lo que venía haciendo para ser funcional a un género que vibra tan esencialmente en su profundidad.


"Me volví una experta posponiendo, elevé la vista y llegué hasta el cielo"; no es una mera canción con una letra vacía, sino que logra capas de profundidad letrísticas y sonoras que pueden disfrutarse. Siendo el pop un contenido tan contaminado por una industria mainstream (de la cual no renegamos) que muchas veces está más a cargo de la demanda que una buena oferta. Este es el ejemplo de que se puede hacer un pop que sea filosófico, técnico, complejo en los arreglos pero que al mismo tiempo no carezca de esa simpleza en el modo de manifestar el plano de los sentimientos a un altar bailable, que es la principal propuesta del pop: ser superador.


Wiranda supera al resto y se supera a ella misma, se destaca en tiempos fuertes de identidad y branding por sobre calidad musical y de alguna forma creo yo, inconsciente u otra, le da una batalla de elevación (hablando con propiedad de sus letras) que reivindica el género.


Ni hablar de la pieza audiovisual, una pieza exquisita en donde la mires realizada por ella y Bruno Adamovsky, en colaboración como DF de Pedro Adamovsky (quien se encargo de la instalación de la cámara analógica, monitores y capturadora beta cam).


Con ustedes, hoy más que nunca y nunca mejor antes dicho, el mundo de la música pop del mañana, hoy; Wiranda Johansen "derramando" un pop que traspasa la pantalla.

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